¿HABRÁ NUEVAS ELECCIONES GENERALES?

Os dejo con este texto del webmaster de la ventana esmeralda, Antonio Muñoz.

Aunque es conocido mi abstencionismo activo en las convocatorias electorales de este simulacro de democracia que padecemos, ello no significa  que  deba permanecer ajeno a los procesos de la Historia.

Cuarenta años después del dislate histórico que supuso la mal llamada Transición, asistimos a la situación política más compleja que haya vivido este país desde entonces, de manera que la formación de cualquier Gobierno tendrá que ser producto de “imposibles” combinaciones múltiples anti natura.

Todo ello, producto del repetitivo fraude electoral que ha permitido tirar a la “basura” más de tres millones de votos, despreciando el principio de la igualdad de los mismos por mor de una legislación basada en la Ley D´Hont, que garantiza el inmovilismo y la perpetuación de los partidos mayoritarios sobre la desproporcionalidad que garantizan las circunscripciones provinciales más despobladas.

Tenemos dos meses para presenciar el mercadeo partidista  en busca de cotas de poder al precio de lo que sea, donde el PSOE, juegue  las cartas que juegue, está condenado a ser el perdedor, en tanto se destruye a sí mismo en luchas intestinas.

Entretanto, Podemos, se limita a esperar y a dejarse querer, preparándose  para liderar, a medio plazo, el bastión de una domesticada izquierda como alternativa  de Gobierno, operación muy parecida a la seguida por el Sistema en 1982  con el siniestro Felipe González.

Por otro lado, la derecha más rancia, cansada de un patético Rajoy, busca recambios internos a instancia de los sectores  más recalcitrantes, sin  descartar  a  los “naranjitos” de  “Ciudadanos”, su “marca blanca” y  los preferidos del IBEX 35,  cuyo voto o abstención podría habilitar al Partido Popular para seguir destruyendo, sin descanso, los derechos y las libertades de los ciudadanos, mientras se llena la boca con el crecimiento económico y con la unidad de España.

Caso de no lograrse investir un nuevo presidente del Gobierno, habrá que ir a un nuevo “circo” electoral, donde el Partido Popular, gracias a los votos recuperados de los naranjitos díscolos, mejoraría en número de votos, aunque insuficientes para formar mayoría, mientras Podemos, que engulliría gran parte del PSOE y caso de confluir con Izquierda  Unida en una eventual Candidatura de Unidad Popular podría, muy probablemente, formar Gobierno con el apoyo nacionalista y las ruinas del PSOE.

Una opción bastante improbable, ya que, aprovechando el órdago al Estado del catalanismo independentista, la sacrosanta unidad de España será enarbolada como reclamo para obligar al PSOE a formar un más que probable gobierno tripartito con los “naranjitos” y el Partido Popular, una probable decisión socialista que supondría su irreversible suicidio político.

Pero los árboles no deben impedirnos ver el bosque, ya que, cualquiera que sea el nuevo Gobierno surgido de éstas o de nuevas elecciones, nunca defenderá los intereses de los ciudadanos, pues en esta democracia secuestrada, nada se hará si no es con el consentimiento de la Unión Europea,  los profetas del euro, la OTAN y el Ejército, muy calladito y haciendo de falsa ONG en lugares donde nada se le ha perdido, como Afganistán.

En  consecuencia, nos aprestamos para el caos que nos espera estas próximas semanas donde, para más “diversión”, tras el vergonzoso “Mensaje de Navidad” del Borbón de turno, abogo abiertamente por unas nuevas elecciones, no como solución, sino como mecanismo de desestabilización que podría incentivar el descontento popular y una prácticamente inexistente conciencia revolucionaria, presupuesto de cualquier transformación estructural  que, en todo caso sería inútil, si no fuera acompañada de una profunda transformación integral y ética.