Hoy, a la salida de los juzgados, he concedido unas palabras a los medios de comunicación que están informando sobre el juicio por la difusión del caso Bar España, entre ellos a @apunt_media, @apuntnoticies, @La1_tve y @telediario_tve, así como al resto de medios presentes.
Quiero dejar constancia pública de que esta rectificación no es improvisada ni de última hora. Ya la tramité antes de comenzar el juicio por los canales judiciales adecuados, incluyendo su entrega a la Fiscalía de Castellón, que está personada en la causa.
Tal como os prometí, hoy hago público mi escrito de retractación ante el Juzgado de lo Penal nº 3 de Castellón en el caso Bar España.
Os pido por favor que difundáis íntegra mi declaración.
Adjunto la fotografía del escrito que entregué a Fiscalía antes de iniciar el juicio.
Pido la colaboración masiva de mis seguidores, mis haters, las personas de buen corazón y de todo aquel que crea que ya es hora de acabar con el sufrimiento de las víctimas y honrar a todos los que han sufrido y a los fallecidos por el #CasoBarEspaña. Difundid.
Mientras reboto contra las orillas de este río que me arrastra, sin prisa pero sin pausa, hacia el aserradero, rememoro cómo llegué hasta aquí.
Un buen día tomé conciencia de la heterodoxia de mi entorno: una colosal sabina de más de diez metros de verticalidad leñosa, un ciprés negro que la superaba con creces, algunos chopos, sauces —uno de ellos llorón— y, por supuesto, una robusta y altiva secuoya que nos empequeñecía a todos. Los hombres apenas perturbaban nuestra existencia silenciosa y, desde mis más de seis metros de enebro, me enorgullecía de ser uno de los más rectos. Mi ego era inmenso, alimentado por la sombra protectora de aquel gran árbol.
Pronto la cercanía se torno en amistad y la amistad en colaboración subterránea a través de compartir alimentos desde nuestras raíces. Todo iba bien.
Hasta que llegaron desde la lejanía los ladridos de los perros. Unos hombres comenzaron a marcar con cruces rojas los troncos de mi entorno; a mí también me “crucificaron”. Los canes se ensañaron con mi dura corteza, densa en resinas naturales que antaño me inmunizaban contra la humedad, los hongos y los insectos. Y no contentos con eso, levantaron una cerca a nuestro alrededor. ¡Qué insensatez! ¿Qué temían de unos seres con las raíces firmemente ancladas a la tierra? ¡Jamás habríamos podido huir!
Estábamos sentenciados: aquel apretado bosque iba a ser arrasado para levantar casas. Alguien había decidido que formábamos parte de un zulo, uno enorme.
Mientras aguardábamos la llegada de las máquinas y las motosierras, me tocó presenciar la agonía de mis compañeros. El primero fue el majestuoso Cupressus sempervirens. Un tipo duro que hacia honor a su nombre al que ya habían intentado eliminar de muchas formas diversas. Lo quemaron vivo, solo a él, aunque las llamas no se extendieron. Luego vi pudrirse a la sabina, al chopo, a algún pino todos de la misma forma… y lo que fue peor, a la gran secuoya. Vi cómo se pudría en pie, marchitándose lentamente, hasta que antes de expirar me confesó la verdad: una noche, uno de aquellos pequeños seres de metro y medio se había deslizado hasta su base para inyectarle un veneno en las entrañas.
Murió de golpe. El estruendo ronco y seco de su copa desplomándose desde más de cincuenta metros rozó mi tronco. Todo quedó en un silencio sepulcral; nadie se atrevía a rechistar. Enormes goterones de resina nublaron mi vista, endureciéndose como un sudario.
A mí me talaron años después. El sauce llorón ya no paraba de sollozar, y un chopo intentaba disimular el temblor antes del tajo definitivo. Terminamos todos en este rio hacia nuestro destino final.
Aquellos pequeños seres consiguieron su zulo, pero sobre el claro que abrieron ya no crece la vida, solo la muerte.
….
Hoy, al despertar, escribí este breve texto al estilo del gran Manuel Valera @mmvaleraes
Perdonen mi torpeza. Dedicado a todos los fallecidos a los que ahora se difamara «In aeternum» hasta que llegue su Émile Zola.
No sé si es correcto llamarnos hermanos, ya que esa es una concepción exclusiva de vuestra frágil condición humana; nosotros pertenecemos al vasto y silencioso reino vegetal. Concretamente somos eucaliptos, de la especie que vosotros bautizasteis como Eucalyptus camaldulensis o Eucalyptus globulus. Mis antepasados lejanos no nacieron en estas tierras levantinas, sino que proceden de Italia —en concreto de los alrededores de Nápoles, donde crecían en los jardines de Camaldoli—, y fueron introducidos en la Península Ibérica a partir del siglo XIX.
A diferencia de los ejemplares ordenados que pueblan los parques, mi hermano y yo no fuimos plantados por la mano de ningún botánico. El viento generoso tuvo a bien transportar nuestras diminutas semillas hasta el fondo del Barranco del Salt de l’Aigua. Allí hallamos la humedad freática necesaria para asomar las primeras ramitas al sol de una época donde lo que nosotros considerábamos como nuestro valle respiraba en calma, muy lejos del estruendo y la contaminación que vendrían después.
Desde que éramos apenas unos tallos frágiles, comprendí que mi hermano no poseía mi misma vitalidad ni alcanzaría mi envergadura. Parecía que los hados le habían negado la buena estrella: siempre florecía más tarde que yo, sus frutos eran diminutos y desmedrados, e incluso los pájaros desdeñaban sus ramas para preferir el refugio seguro de mi copa alta y frondosa.
—Hermano, ¿por qué te cuesta tanto estirar el lomo hacia el cielo hoy? —le susurraba yo cuando soplaba el poniente.
—No lo sé, siento las raíces pesadas, como si la tierra de este barranco me retuviera más que a ti —me respondía él con un crujido sordo de corteza.
Aunque los árboles no contamos las estaciones con vuestros calendarios rígidos, las sentimos en la savia y en la piel de la madera, guiados siempre por el tránsito del Sol, nuestro mejor amigo. Los diez primeros años de nuestra vida transcurrieron en un crecimiento vigoroso; tanto, que ya nos daba sombra el viejo puente de ladrillo y mampostería, aquel que lleva en pie desde la segunda mitad del siglo XIX y que aún hoy constituye la ruta principal entre Manises y Quart de Poblet. Un viejo almendro que ya no existe nos contó que el puente ya peinaba más de cincuenta años de historia cuando nosotros agitamos por primera vez nuestras hojas al viento.
Tras esa década de paz, el mundo de los hombres enloqueció de repente. Durante más de tres años —lo que vosotros llamasteis la Guerra Civil entre 1936 y 1939—, los cielos dejaron de ser nuestros aliados. Se oían sirenas día y noche, y unas enormes estructuras metálicas sobrevolaban el barranco proyectando sombras ensordecedoras y arrojando muerte. Nos enteramos mucho más tarde de que eran aviones con base en el cercano aeródromo militar republicano de Manises. En ocasiones, algún artefacto cayó en la retaguardia desatando detonaciones formidables, humo denso y cráteres inmensos que divisábamos desde la altura de nuestras copas. Por fortuna, ni mi hermano ni yo sufrimos daños directos en el tronco, aunque muchos matorrales y árboles vecinos perecieron carbonizados en pequeños conatos.
Luego vino la posguerra, un tiempo gris y silencioso donde apenas transitaban carretas y la gente caminaba cabizbaja buscando qué llevarse a la boca. Nosotros tuvimos la suerte de no producir frutos codiciados por vuestra hambre, librándonos así de las hachas y los desmoches despiadados que sufrieron otros parientes de la huerta.
Un buen día, el silencio se rompió con un rugido extraño.
—¿Qué demonios son esas cosas que rugen sin animales delante? —le pregunté a mi hermano al ver pasar los primeros camiones y vehículos de motor por la carretera.
—Monstruos de hierro que expulsan humo negro por las entrañas; este valle ya no volverá a ser el mismo —me contestó él con tristeza.
Para cuando cumplimos cincuenta años en vuestro cómputo temporal, ya habíamos resistido embates feroces de la naturaleza. Recuerdo perfectamente la madrugada del 14 de octubre de 1957, cuando la Gran Riada del Turia desbordó los límites habituales. La Presa de Manises aumentó su caudal de forma aterradora, situándose el agua entre 7 y 8 metros por encima de su nivel habitual. Todo el mundo que cruzaba el puente se asomaba con terror a la barandilla, contemplando nuestras copas asomar tímidamente en medio de un torrente marrón y furioso.
—¡Agárrate bien al fondo, nos arrastra! —le grité a mi hermano mientras el agua golpeaba nuestras bases.
—¡Tengo mucho miedo hermano, mis raíces crujen! —clamaba él mientras el lodo lo azotaba sin piedad.
Nuestras profundas raíces salvaron nuestras vidas, pero mi hermano, situado en la zona más vulnerable del centro del cauce, perdió una rama maestra y quedó gravemente maltrecho. A aquello se sumaron años más tarde fuertes ventiscas que le fracturaron una gran rama superior; una herida mal curada que quedó a media irrigación y le causó un dolor sordo el resto de su existencia. Nadie acudió a curarle. Éramos dos árboles silvestres en un barranco olvidado.
Entre aquella riada histórica y los embates posteriores, mi hermano se fue consumiendo por dentro, devorado por parásitos y hongos que deformaron su tronco, rompiendo la verticalidad sagrada de nuestra especie. Oía a menudo a los viandantes detenerse en el puente para señalarlo:
—Mira ese eucalipto, está completamente torcido y seco por dentro, un día se vendrá abajo —decían los vecinos.
Mientras yo lucía verde y radiante cada primavera —experimentando ese estallido de brotes jóvenes tras el despertar estival—, mi hermano apenas tenía fuerzas para un segundo brote otoñal. Yo intentaba socorrerlo enviándole nutrientes a través de nuestras raíces entrelazadas bajo el suelo del barranco, pero era un esfuerzo baldío.
Con los años, el cielo también cambió. Las nubes naturales comenzaron a verse asediadas por otras que salían de los aviones y quedaban como estelas persistentes y caían finísimos hilos blancos trazados por aviones invisibles. Abajo, en el mundo de los hombres, cambiaban los nombres de las cosas: hablaban de la muerte de Franco, de la llegada de la democracia, o bautizaban las tormentas como «gotas frías», «Danas» o «cambio climático».
Y entonces apareció él.
Algunas veces todos los días y otras cada tanto, un mismo hombre cruzaba el puente en una u otra dirección. A veces caminaba con prisa, pero con frecuencia se detenía largo rato para observarnos. Comencé a llamarlo en mis pensamientos «el caminante tranquilo». Un día lo vi instalarse en uno de los bloques cercanos de pisos de reciente construcción levantados tras el año 2000, justo al borde del parque aledaño. Podía verle asomado a sus ventanucos, conviviendo con una mujer y una niña pequeña que crecía año tras año. A veces, cuando se quedaba solo junto a la barandilla del puente, nos hablaba en voz baja:
—Aguantad ahí abajo, viejos amigos, sois lo único verde que me da paz en este desfiladero de hormigón —susurraba, creyendo quizás que el viento nos llevaría sus palabras.
Pero el golpe más duro llegó el fatídico sábado 25 de julio de 2026. El calor era sofocante, de los más extremos que recordábamos, acompañado de un viento seco y abrasador. En plena hora de máximo sarpullido solar, estalló el incendio de matorral en la zona del Salt de l’Aigua, cerca del Hospital de Manises y del barrio de Socusa. Las llamas avanzaron desbocadas, devorando cañares y pastos.
—¡El fuego nos alcanza! ¡huele a muerte! —gimió mi hermano cuando las chispas comenzaron a llover sobre el cauce.
—¡Resiste, mantén la humedad de la corteza! —le alentaba yo, aunque el calor era ya una zarpa invisible que nos estrujaba el pecho.
Las sirenas de los bomberos y la policía colapsaron la carretera entre Manises y Quart de Poblet. Vi desde mi altura cómo el caminante tranquilo contemplaba horrorizado el avance de las llamas desde su propia ventana, obligado poco después a huir despavorido de su casa ante el riesgo inminente. El fuego no solo arrasó la vegetación y cobró la vida de innumerables animales; un vecino de 78 años, sorprendido por las llamas en su huerto del cauce, pereció atrapado junto a su vehículo calcinado.
Yo lo conocía; como a muchos otros hombres buenos que se encargaban de las huertas cercanas al cauce. Muy posiblemente bajo a intentar contener el fuego, a intentar salvar a algunos de mis congéneres.
Por la tarde, tras sofocar el fuego los bomberos, vi al caminante observar en silencio desde el pretil de la terraza del edificio donde vivía cómo los operarios se llevaban el cuerpo envuelto en plástico negro. Creo que solo él vio cómo se llevaban a aquel hombre.
El saldo del fuego fue desolador. Mis propias hojas sufrieron quemaduras superficiales, pero mi hermano se llevó la peor parte: las ramas secas por antiguas fracturas ardieron por dentro, resecando sus últimas esperanzas de vida. A nuestro alrededor, catorce palmeras altas resistieron con los troncos negros pero la corona verde, gracias a lo apretado de sus fibras. Sin embargo, poco después, el miedo institucional dictó sentencia. Fueron troceadas en pequeños cilindros y su tronco reducido a astillas. Y todo por el miedo.
Los servicios de mantenimiento de la Confederación Hidrográfica, temerosos de futuras riadas y Danas, decretaron la tala preventiva de los ejemplares considerados inestables. El caminante nos contemplaba desde el puente, sabedor del destino que aguardaba a mi compañero de vida
Mi hermano ya no está. A pesar de que había comenzado a emitir valientes brotes epicórmicos —esos pequeños penachos verdes brotando directamente de su tronco quemado que demostraban que sus raíces seguían aferradas a la vida—, la sierra cortó por lo sano.
Ahora solo queda un tocón solitario junto a mí en medio del barranco. Mis raíces aún buscan bajo la tierra las suyas, sabiendo que pronto se apagará del todo su pulso y yo absorberé los últimos vestigios de nuestra savia compartida.
Estoy solo. O al menos lo estaría si no fuera porque hoy el caminante ha bajado al cauce. Se ha arrodillado junto al tocón de mi hermano y ha acariciado con veneración la madera cortada mientras yo derramaba resina transparente en silencio. Después se ha acercado a mi tronco, me ha rodeado con sus brazos y me ha susurrado al oído:
—Tranquilo… nunca estarás solo.
….
In memorian.
Los dos hermanos durante la limpieza del cauce previa al incendioEl hermano sobreviviente desde el cauceEl eucalipto sobreviviente y el tocón donde estaba el otro hermanoCasi se pueden tocar sus hojas desde el puente
Cuando hace tres años inicié la trilogía de artículos sobre Daniel Sancho, jamás imaginé que el número tres tejería de forma tan íntima la trama de toda esta historia. Hablamos de un tríptico conceptual destinado a cerrar —o germinar— bajo la alineación de la tríada de eclipses históricos que cubrirán el cielo español.
En la primera entrega analizamos cómo Daniel Sancho encarnaba un arquetipo osiríaco condicionado al proceso de muerte y resurrección. Un tránsito diseñado para lograr la libertad o, al menos, eludir la pena capital.
Como un hábil taumaturgo, nuestro Osiris dionisíaco agita tres veces su tirso en busca de la disolución de la condena.
Sin embargo, la realidad procesal se torna extremadamente compleja. Daniel se enfrenta a un largo periodo en la Prisión de Máxima Seguridad de Surat Thani antes de la resolución definitiva. No son buenos momentos para los Sancho.
La familia Sancho lleva el código de la resurrección —el 14— marcado a fuego en las venas.
La diplomacia y las influencias de una estirpe histórica buscan equilibrar las balanzas en un ciclo de sombras y luces similar al tránsito de un eclipse.
EL ACTOR RODOLFO SANCHO CON SU HIJO DANIEL SANCHO DURANTE EL MASTERS SERIES DE MADRID 15/05/2010
En la fotografía lo veíamos al lado de su padre, Rodolfo Sancho, junto al expresidente José María Aznar y su mujer. Todo ocurría en una competición deportiva, una de esas excusas que el poder suele aprovechar para ilusionar a la plebe, como el Mundial de fútbol que España conquistó aquel año y que ha vuelto a ganar en 2026.
Esta imagen muestra la portada de la edición del 13 al 19 de junio de 2026 de la revista The Economist, titulada «A World Cup paradox». Vemos arriba claramente a un joven que nos recuerda a Lamine Yamal con una camiseta roja y a un argentino. Incluso crearon un cuento infantil titulado The World´s Game publicado en junio de este año donde España gana el mundial gracias a un gol de su jugador numero 7.
La simbología numerológica unió a los héroes de ambas gestas: Iniesta y Ferran Torres, conectados por el patrón 106. Una trayectoria de 106 km entre sus localidades natales (Fuentealbilla y Foios) y un gol decisivo sellado en el minuto 106 (1+6=7), circunscrito en una geometría de 666 km.
Vimos muchos 19 en este mundial, realmente nos estaban hablando de 1+9=10 y 10 igual a 1, o sea, nos hablaban de iniciar un nuevo ciclo. Eso ha pasado en el fútbol donde el 10 Messi el GOAT, un uno, será sustituido por el 19 Lamine Yamal (1+9=10) por otro uno, un ritual de reseteo para traer un nuevo mundo, un ritual que se realizará en el mundial y también durante el eclipse del 12 de agosto.
Día 19. Final del #mundialdefútbol2026 España y Argentina. Sol y Luna se unen y abren el Portal X (Sol Negro/Eclipse) en el doble 11/Royal Arch masónico. Rito de reseteo, de iniciación, de paso de testigo al nuevo cordero, Messi-as: Lamine Yamal (su gesto es el portal X y el 666).
Sol de argentina que será sacrificado en un gemelamiento de los dos 19 como en la carta 19 del tarot.
No por nada Messi, el de las dos eses, se dio a conocer en la selección argentina con el mismo dorsal que el niño negro de oro.
Final satánico masónico para el mundial de fútbol el 19 julio. No por nada en el hemisferio sur Yule se celebra alrededor del 21 de junio prolongandose hasta julio.
El Mundial de Fútbol 2026 termina el domingo 19 de julio de 2026, o sea 3 días antes del día 22 cuando se cumplirán 9 años y 11 días o 119 meses desde el caso Diana Quer. Una de sus famosas fotos nos la muestra ejecutando el mudra de plañidera de Isis…esposa de Osiris.
La búsqueda del teléfono en la Ría replicó el mito antiguo: la reconstrucción del cuerpo de Osiris diseccionado en 14 partes.
Pedro Bustamante nos habló medio en serio medio en broma sobre la resurrección del móvil de Diana Quer en un artículo titulado “El móvil de Diana Quer es el falo de Osiris”:
“ Los primeros días nos enseñaron el falo: el campanario de la Iglesia de Santa María do Xobre. Naturalmente con la Ría como transfondo. Porque el campanario era en realidad el falo de Osiris, que estaba destinado a ser cortado y arrojado al mar. Después, naturalmente, el campanario-falo desapareció, porque se lo habían comido los peces. Entonces nos dijeron que el móvil-falo se había apagado en Taragoña. Curiosamente en una de las ensenadas más profundas de la Ría-vagina. Nos dijeron que la buscaban en un radio de 7 km. Porque 7 más 7 suman 14, y la búsqueda de Diana era en realidad el ritual de la búsqueda de los 14 trozos de Osiris, incluido su falo.”
El crimen del cirujano Edwin Arrieta —ocurrido bajo la luna llena de agosto de 2023— implicó la partición del cuerpo en 14 fragmentos. Exactamente tres años y diez días después, una luna nueva tapará al Sol en plena semana 33, en miércoles, o sea el dia 3 del año del 250 aniversario de la creación de los Illuminati y el mismo dia del nacimiento de Helena Blavatsky, de la que hemos hablado sobradamente.
Nuestra selección fue premiada con una segunda estrella. Pero fijense en el centro del pecho. En los extraños fulgores que desprende la copa del mundo.
La bola del mundo emite rayos. La etiqueta dorada que representa al Sol emite rayos blancos, pero no de luz sino de oscuridad.
Todo cuadra de forma magistral, de manera muy similar a la fotografía real del eclipse de 2017 en Estados Unidos y las imágenes de la ceremonia de apertura del Mundial, las cuales trazaron una geometría casi idéntica a la de la tríada de eclipses que atravesó dicho país y que ya analizamos en el artículo anterior.
Veo claramente un evento de resurrección tras el final del mundial.
¿Cuándo se realizará? ¿Dónde se realizará? ¿Con qué fin?
De esas tres preguntas la única que tengo segura es que será durante el eclipse total de Sol del 12 de agosto. Digamos que nos lo están metiendo por lo ojos, casi podríamos aseverar que nos están violando, forzándonos a ver el dichoso eclipse.
Pero volvamos a la piña de Dioniso, a la piña y por tanto a la glándula pineal. Esa pequeña glándula situada en medio de nuestro cerebro, completamente a oscuras, pero capacitada para detectar la luz del Sol.
Piña que es importantisima en el culto a Isis, como podemos ver en la enorme piña que procedía de un santuario a Isis ubicado en el sitio donde esta ahora el Vaticano.
El Patio de la Piña (Cortile della Pigna) fue concebido por Donato Bramante en 1506, por encargo del Papa Julio II. Pirro Ligorio fue el encargado de finalizar el gran nicho o exedra (el enorme hueco semicircular al fondo del patio) entre 1562 y 1565. Su diseño se inspiró en el Panteón de Roma. Miguel Ángel diseñó la elegante escalera de doble rampa que conduce a la escultura de la piña.
Es importante destacar que la piña en sí no fue construida por estos arquitectos, sino que es una pieza de la Antigua Roma. Es una escultura de bronce de casi 4 metros de altura que data del siglo I o II d.C. Finalmente, en 1608, fue colocada en su ubicación actual en el patio.
Vemos una representación de una antigua teoría sobre cómo la glándula pineal se relaciona con nuestros ojos y la visión. Las líneas representan nuestro rango físico de enfoque. ¿No notan un parecido asombroso con un símbolo muy familiar…el Sigilo de Lucifer?
No desesperen en el caso de Daniel Sancho ya que todo se puede alterar muy pronto. Todo se puede disociar.
Y es que el estado o trastorno disociativo ha sido recogido como atenuante o eximente completa de algunos crímenes en varios casos españoles. Siempre tiene que originarse por un trauma o un suceso inesperado ante el que no se sabe reaccionar. En esas situaciones, un individuo puede «disociarse», lo que le permite separarse de la realidad y desconectar del miedo que siente.
Y es que eso es exactamente lo que alegara la defensa de Daniel.
Prácticamente durante la luna llena del 2 de agosto de 2023 se produjo el terrible asesinato y descuartizamiento en 14 trozos del cirujano Edwin Arrieta (profesión que suele dedicarse a cortar trozos de carne humana, por cierto) y tres años y 10 días mas tarde tendremos una luna nueva tapando al Sol.
Un eclipse que como he dicho sera el inicio de una triada de ellos. Un eclipse que se produce en miércoles, o sea, el tercer dia de la semana 33. Sincronias numéricas como la que me ocurrió al pagar la cuenta en un bar de Cartagena.
Mientras nos mantienen entretenidos con el eclipse y su espera hemos sufrido algunos de los incendios mas salvajes de nuestra historia reciente. No se regala un mundial así como así.
El mapa de temperatura del pais se ha transformado en una especie de infierno de Mordor donde el «cambio cromatico» tiñe de negro todo lo que toca.
El Tribunal de Apelaciones de Phuket se encuentra evaluando los recursos presentados. La defensa del acusado ha solicitado la nulidad o repetición de la vista alegando un incidente violento en legítima defensa y/o en estado disociado, mientras que la representación de la víctima exige la pena de muerte.
La muerte rondara nuestro pais este Agosto. No hay eclipse que se precie sin ritual de muerte y aqui tendremos tres seguidos.
Gracias a Gabriela Gonzalez del grupo de Telegram sobre Pedro Bustamante me di cuenta que la tríada de eclipses presenta una repetición muy clara: las tres fechas reducen al mismo número, 3, y las tres contienen el número intermedio 21 antes de la reducción.
12/08/2026
12 + 8 + 2026 = 21 → 2 + 1 = 3
La franja de totalidad (eclipse total) del primer eclipse cruza España de oeste a este durante el atardecer. Entra por el noroeste (Galicia, cerca de A Coruña). Pasa por Asturias (Oviedo), León, Cantabria, País Vasco (Bilbao), Burgos, Zaragoza, Valencia y llega hasta las Islas Baleares (Palma).
02/08/2027
2 + 8 + 2027 = 21 → 3
La franja de totalidad (eclipse total) del segundo cruzara el sur de España por la mañana. Entra por el Atlántico y atraviesa el Estrecho de Gibraltar. Cubre casi toda la provincia de Cádiz, parte de Málaga, las zonas más meridionales de Granada y Almería, y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
Ciudades destacadas dentro o muy cerca de la franja: Cádiz, Algeciras, Tarifa, Marbella, Málaga (borde), Ceuta y Melilla.
26/01/2028
26 + 1 + 2028 = 21 → 3
Es un eclipse anular (“anillo de fuego”), no total. La franja de anularidad cruza la Península de suroeste a noreste al final de la tarde, poco antes de la puesta de Sol:Cubre casi toda Andalucía, el sur de Extremadura, gran parte de Castilla-La Mancha, zonas de Madrid, Aragón, Murcia, Comunidad Valenciana, parte de Cataluña y las islas más occidentales de Baleares.
Ciudades destacadas dentro o cerca de la franja central: Sevilla, Córdoba, Huelva, Cádiz, Albacete, Valencia, etc.
La tríada se articula bajo la firma 21/3, símbolo de síntesis y manifestación creadora. En ella, el 3 representa el fruto nacido del choque entre la unidad y la dualidad —tal como el Sol y la Luna generan una nueva realidad al eclipsarse—, mientras que el 21 refuerza esta dinámica marcando la secuencia exacta: polaridad (2) más unidad (1) dan paso a la integración (3).
Leídos en conjunto, los tres eventos despliegan una clara narrativa de evolución personal hacia lo colectivo. El primer eclipse (12 de agosto de 2026, Leo en Casa 7) inicia el proceso con El Encuentro, donde la identidad se descubre a través del vínculo y el reflejo en el otro. El segundo (2 de agosto de 2027, Leo en Casa 10) continúa con La Expresión, proyectando esa conciencia hacia la esfera pública y el reconocimiento en el mundo. Finalmente, el tercero (26 de enero de 2028, Acuario en Casa 8 con Plutón) culmina en La Transformación, disolviendo el ego individual para mutar dentro de una realidad colectiva superior. Este recorrido completo —Encuentro → Expresión → Transformación— refleja el viaje de la conciencia desde el reconocimiento propio hasta su integración en la totalidad, guiado invariablemente por el código numérico 21/3.
Gabriela Gonzalez
Vemos como la linea ley principal, en amarillo, está relacionada con la triada de eclipses. El primero abandonara la peninsula por la parte mas cercana a la costa de la linea ley, exactamente en la zona de Benicarló/Vinaroz. Allí hay mucho daño que reparar. El segundo barrera Ceuta y Melilla. Vemos como la linea ley de Levante pasa por Ceuta. El tercero vuelve a abandonar la peninsula por Valencia.
Esta es la configuración astrológica del #Eclipse2026 del 12 agosto para la zona por la cual pretenden juzgarme.
Lo primero que salta a la vista es que los aspectos forman un polígono muy compacto, en lugar de una red dispersa. La mayor parte de las líneas quedan concentradas en lo que parece un enorme pañal.
España va a cambiar y mucho.
La última vez que un eclipse solar fue visible desde la España peninsular fue en 1912, año en el que se firmó el Tratado del Protectorado de Marruecos donde España y Francia firmaron el Tratado de Madrid.
El eclipse del año que viene pasará exactamente por Ceuta y Melilla. Entiendo que nos han hecho resonar esas ciudades ahora para prepararnos para un futuro cercano donde las cedamos a Marruecos.
Ya sabeis que seré juzgado en esa zona en Octubre por hablar sobre lo que ocurrió en la zona de Benicarló/Vinaroz.
Tengo confianza plena en que la energia positiva de miles de personas logrará que la verdad salga a la luz y no se castigue a ningún inocente.
El texto que viene a continuación no es mio, se trata de la interpretación de Gabriela Gonzalez:
1. Primer polo: Leo Hay un stellium formado por: Sol Luna (el eclipse) Mercurio Júpiter Ese es el corazón de la carta.
2. Segundo polo: Aries En Aries aparecen juntos: Saturno Neptuno Aunque no están exactamente conjuntos, funcionan como un bloque importante porque ambos son planetas lentos y marcan el clima de fondo de la época.
3. Tercer polo: Acuario Allí encontramos a: Plutón Al estar cercano a un ángulo de la carta del eclipse, adquiere un peso mayor que si estuviera en una casa intermedia.
Hay un equilibrio entre: planetas personales (Sol, Luna, Mercurio); un benéfico (Júpiter); y tres planetas lentos (Saturno, Neptuno y Plutón). Eso suele dar la sensación visual de una carta «bien armada».
El tres es un número importante en la magia y el esoterismo porque representa la primera figura geométrica completa —el triángulo— y la resolución de la dualidad en una fuerza armónica y creadora. Al unir el principio masculino (1) y el femenino (2), el tres da nacimiento a la manifestación y al equilibrio perfecto, actuando como el pilar fundamental que sostiene las leyes de la naturaleza. De ahí que los rituales antiguos, los conjuros mágicos y las invocaciones sagradas repitan siempre sus fórmulas en tres tiempos, sellando el poder del pensamiento, la palabra y la acción en un solo lazo indisoluble.
La Tomatina 2026 en Buñol (Valencia) se celebrará el miércoles 26 de agosto de 2026, o sea, 14 días después del eclipse.
Esperemos que la única sangre que corra por tierras valencianas durante el eclipse sea el jugo de los tomates y no el elixir de la vida de algún niño o joven a manos de psicópatas con mucho dinero.
Sean felices, no se dejen eclipsar por el eclipse y cuiden de sus familias.
Hola a todos. No sé qué pasará conmigo en el futuro inmediato ya que, como muchos debéis saber, me enfrento a un complicado juicio este próximo 16 de octubre. Por eso, y porque creo que este año las fuerzas oscuras van a intentar celebrar por todo lo alto el próximo eclipse del 12 de agosto, quiero convocar a todos los amigos y amigas que quieran conocerme a un encuentro en Valencia.
Será en un sitio muy especial del que hablé en mi libro «La Línea«, un lugar creado artificialmente durante la dictadura de Franco pero ubicado con la precisión de un cirujano exactamente en la línea ley principal que discurre por el levante español. El 22 de febrero de 2025 ya organicé allí un encuentro y puedo asegurar que muchos de los que acudieron ya son amigos míos y se hicieron amigos entre ellos. La experiencia fue muy especial, ya que el ambiente allí lo es.
El montículo donde está construida la ermita de la Soledad de Loriguilla tiene 133 metros en honor al salmo iniciático en la masonería.
Pensad que esa altura se la dieron arquitectos franquistas durante la dictadura. (Franco el que odiaba la masonería)😂
Esta capilla está muy cerca del pueblo de Loriguilla y este, a su vez, muy cerca de la A-3. Si unimos su iglesia con esta ermita, estaremos viendo la línea ley principal de la que he hablado en mi libro «La Línea». Fue Franco quien posicionó allí la ermita; obviamente sabía lo que hacía.
Quiero invitaros a una reunión durante el día del eclipse, este próximo 12 de agosto, en el parque que rodea la capilla de la virgen en el pueblo de Loriguilla, en Valencia. Allí hay un vórtice energético de primera magnitud, tal y como comenta mi amigo Pedro, que es zahorí.
Ellos, el poder, van a utilizar este eclipse para realizar rituales negativos, y nosotros debemos utilizarlo justo para lo contrario. Ellos saben que nosotros sabemos, y nosotros sabemos que ellos saben que sabemos.
Así que os emplazo para acompañarme ese día 12 de agosto a las 7 de la tarde en la ermita de la Soledad de Loriguilla. Enlace al Google maps.
Esto no va de religión ni, por supuesto, de New Age ni nada que se le parezca. Este lugar está bastante alejado de la franja central del eclipse que, como sabéis, pasará exactamente por la zona cero del caso por el que me juzgarán el 16 de octubre. No iremos a ver el eclipse, aunque se verá también desde allí durante algunos segundos.
Parece que este eclipse total de Sol abandonará la península precisamente por la zona de la que yo he hablado, una zona donde el satanismo campa a sus anchas. Aunque la imagen no es perfecta, vemos que el eclipse del 12 de agosto abandonará la península justo en el cruce con la línea ley principal que atraviesa el Bar España.
¿Casualidad o causalidad? Dios no juega a los dados.
¿Por qué creo que este 12 de agosto, aprovechando el eclipse, la élite psicopatocrática que maneja el mundo occidental realizará rituales a pie de línea? Mi teoría es que hacen resonar antiguas obras suyas a lo largo del tiempo, como os sugería con el tema de Cabo Verde, el fútbol y el virus que se inventaron. Ahora aprovecharán eventos del pasado que ocurrieron hace 44, 33, 22 o 11 años, y en otros números que también utilizan como el 911 o 119.
Hace 44 años también tuvimos otro mundial, el famoso Mundial de Fútbol de España ’82 con Naranjito como mascota. El año anterior, el 1 de mayo de 1981, fallecía Jaime Vaquero, un niño de 8 años de Torrejón de Ardoz (Madrid), mientras era trasladado al hospital. Se le considera oficialmente la primera víctima mortal de una extraña «neumonía atípica» que empezaba a colapsar las urgencias. El 1 de mayo es un día dedicado a los rituales satánicos; por eso es el Día del Trabajo. Pero no solo tenemos esa coincidencia: ese año, 1982, se dio la primera visita oficial del Papa Juan Pablo II, un evento al máximo nivel al igual que ha ocurrido con la sacralización de la Sagrada Familia en esos 6 días del mes 6 del 2026 por parte del actual Papa.
Once años más tarde, el 27 de enero de 1993, se produjo el hallazgo de los cuerpos de Miriam García, Desirée Hernández y Toñi Gómez, las famosas niñas de Alcàsser. Habrán pasado 33 años o 12.250 días hasta este próximo 12 de agosto.
Hace 22 años en España (es decir, en 2004) ocurrió el atentado terrorista del 11 de marzo de 2004, conocido como 11-M. Tenemos otra coincidencia temporal bastante precisa de 8.188 días hasta este próximo 12 de agosto. Aquel ritual fue organizado al máximo nivel y se crearon sitios tan simbólicos como el «Bosque de los Ausentes» o el tubo vorticial dentro de la estación de cercanías.
A dia de hoy no han pagado los culpables de asesinar a 192 personas (algunas fuentes oficiales citan 193 incluyendo al policía muerto semanas después en Leganés).
Fue precisamente hace once años cuando el espíritu del 15M, nacido originalmente en las acampadas de 2011, se tradujo en una realidad política tangible y un vuelco electoral sin precedentes. A través de la irrupción de candidaturas municipalistas y nuevas fuerzas políticas, el clamor ciudadano de «no nos representan» se transformó en una fuerza ejecutiva capaz de romper el bipartidismo y transformar de raíz el mapa institucional de España. También en 2015 se dieron varios casos de parricidios o filicidios que tuvieron gran eco mediático en España, como el caso Asunta Basterra (resuelto en juicio en 2015, aunque el crimen ocurrió en 2013) o el de las niñas de Moraña. En este último, el padre drogó a sus hijas y las mató brutalmente con una sierra radial eléctrica y un cuchillo de cocina; un parricidio extremadamente violento que conmocionó al país por su crueldad y por tratarse de un padre que acabó con la vida de sus propias hijas.
Pero, sin lugar a dudas, el caso mediático-ritual más importante de la última década es la desaparición y posterior asesinato de Diana Quer. Diana desapareció un 22 de agosto de 2016, esto es, hace 9 años y 11 meses (o 119 meses) hasta este próximo 12 de agosto. Como ven en la imagen de una captura de un programa de TV, «programaron» —valga la redundancia— al público con las 3 ‘S’ y el 11/9 desde el primer momento. Los eclipses se conocen por matemáticas desde hace milenios con una precisión absoluta.
Es 100% seguro que la escoria más pútrida vendrá a España a celebrar ese eclipse y evidentemente realizaran alguna clase de ritual en la zona de influencia del mismo.
Leyendo al gran PB (esta imagen es suya) me di cuenta que los que planifican los «eventos» los engranan en los ejes del tiempo y el espacio a su antojo.
Por todo ello, quiero invitarles a participar en este encuentro tan especial, quizás el último donde puedan conocerme en persona, en la ermita de la Soledad de Loriguilla este próximo 12 de agosto, día del eclipse, a las 7 de la tarde (19:00 horas), para charlar, mandar energía positiva y contemplar desde allí cómo se sincronizan los acontecimientos del pasado con mi —nuestro— futuro.
Yo quiero pasar página, y deseo que solo lo mejor esté por llegar para todos.
Desde el 29 de marzo de 2024 no escribía ningún artículo en mi blog tecnicopreocupado.com y la verdad es que escribo cuando creo que tengo algo interesante que contar. Lo hice para acometer la segunda parte de las andanzas de Daniel Sancho y la resurrección tras la Pascua pero en este caso solo voy a compartir el título en mi blog y estas primeras palabras.
El resto del articulo será compartido en la web https://adivinadivinanza.org/ y solo lo podrán ver unos pocos elegidos. Creo que la población en general no está preparada para aceptar la verdad. Exponerla me ha traído demasiados problemas.
Se cumplen hoy día 27 de enero de 2026 cuando estoy empezando a escribir este artículo exactamente 33 años de un suceso que dejaría marcado a fuego en toda una generación que ahí fuera había seres capaces de lo peor. Estoy hablando del crimen o asesinato de Alcasser. Os advierto que vais a ver imagenes duras…
Supongo que se preguntaran porque no escribo nada nuevo en el blog.
Hacen bien en preguntarse si ha ocurrido algo. Y la verdad es que creo que ha llegado el momento de buscar la verdad en compañía de otros seguidores, de otros buscadores, de otros seres humanos afines en la búsqueda de la verdad.
Eso que ven ahi es el logo de la nueva web en la que me he embarcado junto a otros compañeros y compañeras…para que quede claro que somos hombres y mujeres.
Se trata de buscar un refugio a salvo de las miradas indiscretas y por ello la web solo es accesible para miembros registrados. Y solo se puede acceder tras la aprobación de los miembros de dicha comunidad. Comunidad de buscadores, que no secta, ni asociación, ni ninguna otra chorrada que se les ocurra a mis múltiples haters.
Si entrais a la web e intentais registraros os solicitará rellenar un pequeño cuestionario. Tras recibir vuestras respuestas se decidirá si podeis pertenecer a esta comunidad o no.
Deciros que se trata de una web donde podréis encontrar muchísima información, no solo mía, sino de otros buscadores como la Dra Yane. Es el único sitio donde podréis encontrar toda la obra de Pedro Bustamante junta, collages, videos y los muy escurridizos artículos. Si no pudiste leerlos en su momento te recomiendo que lo hagas.
Ni que decir tiene que intentaremos por todos los medios que sea un sitio a salvo de trolls, polis e infiltrados de diversa índole.
No tengo mucho más que decir. Si eres un seguidor mío o de algún otro canal ya cuasi desaparecido como Desmontando a Babylon, Nuevo Desorden Mundial, etc, este es tu sitio.
No queremos problemas y por eso necesitamos tranquilidad para seguir investigando y descubriendo la verdad.
Hola amigos, me llamó Ramón Valero pero en redes se me conoce como Un Técnico Preocupado. Muchos conocéis mi historia y otros os estaréis enterando ahora.
Soy un hombre normal, trabajador, con una familia, que en mis ratos libres me gusta escribir por lo q cree un blog en el año 2011.
He escrito muchísimos artículos pero en un par de ellos toqué algo que se conoce como caso bar España, una supuesta trama de pederastia con satanismo en los que se usaba a niños de un centro de menores de Castellón. Los presuntos Pederastas son políticos del más alto nivel, jueces, médicos y empresarios de allí. Llevo enjuiciado desde el 2016.
Me denuncian los supuestos pederastas poderosos por delitos de injurias y calumnias. La prensa te dirá que es un bulo. Yo sostengo mi inocencia ya que solo me hice eco de publicaciones anteriores en medios de prestigio.
El juicio va a tener lugar en Castellón, sí, en el mismo lugar donde mandan estas personas poderosas. Para que os hagáis una idea, la jueza decana, o sea, la jefa de los jueces de allí, es una de las denunciantes. Desde 2016 he pasado por cuatro abogados, unos cuantos procuradores y decenas de miles de euros invertidos en mi defensa. Más de 10000 folios de sumario declarado causa compleja como si fuéramos una banda criminal o incluso terroristas. Me piden nada menos que 40 años de pena y 2 millones cuatrocientos mil euros de fianza. Una vez cerrada la instrucción y declarada la apertura del juicio oral ya podría ser difundido por el periodismo. Pero solo difunde que es un bulo, antes siquiera de ser juzgado.
Me podeis ayudar comprando alguno de mis libros, están en formato digital y en papel
Pueden disfrutar de todos mis hilos en Twitter y un artículo antiguo de 2018 que nos hablaba del futuro.
Hablaré de los 4 elementos principales y el quinto, el éter, utilizando a mi propia familia en 5 microrelatos. Los cuatro elementos fundamentales son: Fuego, Tierra, Aire y Agua. Estos 4 elementos desempeñan un papel fundamental en la explicación de la teoría «Microcosmos-Macrocosmos», pues son ellos los que hacen posible una visión completa con la que relacionar el microcosmos humano y el macrocosmos del universo.
Un retrato de autor y también de la sociedad contemporánea que le cobijaba, tanto en España como en otros países de influencia prolongada en la vida del periodista, literato y político activo como Francia o Argentina.
Esta es una obra de investigación increíblemente documentada y narrada de forma informal, fresca y con todo tipo de detalles periodísticos. Aporta una visión nueva al simbolismo y a los hechos entrelazados de una historia que no siempre es narrada tal como es. Este libro aporta una perspectiva ampliada, narrando los hitos más ocultos que el poder utiliza en los eventos de nuestra cultura e historia y donde se insertan precedentes, argumentos, estilos, tendencias e iconografía encubierta que modela no solo la sociedad contemporánea del autor, sino especialmente las futuras generaciones.
La historia oficial modela mitos, inserta rituales y patrones en el pensamiento de la sociedad. El concepto mass media o los medios de comunicación de masa ponen el foco donde les conviene para programar y condicionar el conocimiento desde bases insospechadas; un jingle, una serie, una imagen periodística o un titular mediático a tiempo.
¿Qué pasaría si alguien documentara todo lo dicho, escrito, publicado y narrado sobre Blasco durante su vida sin filtros? Sin maquillar los hechos, incluyendo cada línea de opinión de sus contemporáneos sin velo, que tendrían en sus manos una obra excepcional, vibrante y desveladora de los secretos que nadie cuenta. Un estilo narrativo único creado por un técnico preocupado y su incansable aventura de revelar la verdad.
¿Se imaginan lo que podríamos ver con las gafas del personaje de Ellos viven, Jhon Nadie, si mirásemos la última película de Stanley Kubrick Eyes Wide Shut?
Desde luego no sería una aburrida tragedia romántica ni nada de las tonterías que se cuentan por ahí.
Nosotros vamos a mostrarles la obra cumbre del genio neoyorkino desde la óptica del propio director, un orfista, un buscador de la verdad.
Para ello nos valdremos de la mitología, la simbología, la numerología y otras muchas disciplinas que no se tienen en cuenta en la actualidad. ¿Preparado para abrir los ojos?
¿Qué son las líneas ley? Si nunca has oído hablar de ellas, este libro será tu puerta de entrada a un mundo fascinante. Y si ya las conoces, prepárate para descubrir conexiones sorprendentes entre estas líneas invisibles y las dinámicas de poder y religión que moldean nuestra historia.
Con un enfoque único respaldado por fotografías y pruebas contundentes, este libro revela cómo alguien está explotando la energía que fluye a través de las líneas ley. Una obra que no solo informa, sino que también desafía todo lo que creías saber sobre este enigmático fenómeno.
Imagina un ensayo que se lee como un thriller histórico sin resolución aparente: un relato de despertar interior que te atrapa desde el prólogo, avivando una curiosidad insaciable. Ramón Valero, con su carácter tenaz e inquebrantable, teje sus vivencias personales en una narrativa hipnótica, arrastrándote a un universo de revelaciones que cuestionan todo lo que creías saber.
A través de transcripciones fieles de entrevistas con Pedro Bustamante, nos zambullimos en sus Delirius Heterotropias, un catalizador brutal para la autoiniciación. Valero no te deja solo en el abismo: te equipa con un arsenal de lecturas esenciales, un capítulo entero consagrado a la literatura alternativa y casi prohibida. Obras políticas que desenmascaran a Franco y a los engranajes de los partidos españoles; textos espirituales como Los misterios del fuego, que encienden el alma; y tratados masónicos como Arquitectos del engaño, que desmontan las sombras del poder. Estos pilares forjaron el despertar del autor… y ahora, ¿pueden forjar el tuyo?
Descubre cómo la tesis doctoral de Bustamante sobre la arquitectura dionisíaca marcó su iniciación, un eco perfecto de la catástrofe de Fukushima que transformó a Valero. ¿Y tú? ¿Cuál fue ese instante pivotal, esa grieta en el velo de la ilusión que te reveló la realidad cruda? Una vez que caes, no hay retorno: has prendido la antorcha de la desobediencia interior.
Entre tus manos, esta joya visual te envuelve con una galería impactante de imágenes a todo color: collages enigmáticos, fotografías de influencers globales y obras de arte que pulsan con el caos creativo de Bustamante. Cada página es un portal.
Y en el clímax, el capítulo 12 guarda el tesoro supremo: la bóveda inexpugnable de la obra completa de Bustamante, accesible solo por el sendero que el libro te desvela.
Esta no es una mera lectura; es un libro de cabecera para desmantelar el sistema sacrificial que nos devora. Un manifiesto para rebeldes del espíritu.
¡Sube al tren de la insumisión y déjate llevar por el viaje!
…………………………………………………….
Muchisimas Toni y Marta por darme el empujoncito.
…………………………………………………….
Llegó el día de la verdad. Mi defensa necesita de vuestro apoyo económico para llegar a buen puerto. Yo solo no puedo costearlo. Os necesito.
Voy a dejaros en el video un bizum, el 633 416 443 y un numero de cuenta, titular Felipe Casado ES30 3035 0293 71 2930002259
Quiero compartir mi dolor, como valenciano, por todo lo que está pasando ahora la tierra donde nací. Mi familia y yo hemos tenido suerte de estar en la «parte franquista de Valencia», de ser protegidos de la riada por ese muro que curiosamente se llama el Plan Sur. Las poblaciones al sur de ese muro han sido arrasadas…esto es lo que he escrito para finalizar mi próximo libro que se titulará «Ojos bien abiertos».
Si prefieres escuchar este articulo en forma de articulo pincha aqui.
Este libro ha nacido del desgarrador grito de indignación e impotencia que me invadió al ser testigo directo de las devastadoras imágenes de la inundación del 29 de octubre en L’Horta Sud. Aquella tarde-noche, un martes de horror, concluyó con la pérdida de más de 220 vidas, oficialmente reconocidas, mientras que aún hay más de 100 desaparecidos que, como fantasmas, nos acechan en la oscuridad de nuestra memoria colectiva.
Valencia, esta tierra que ha sido testigo de milenios de desastres naturales, es una víctima eterna de las riadas. La propia ciudad de Valencia, como hija del caos, fue fundada sobre los aluviones de tierra arrastrados por las furiosas aguas del río Turia. Como el Nilo que otorga su riqueza a las tierras que riega, esas aguas han dado a nuestra provincia su fertilidad y su grandeza. Pero a un precio devastador: cada inundación arrastra consigo no solo barro y cañas, sino también vidas, esperanzas y sueños.
Sin embargo, Valencia es también una tierra de valientes. La propia Roma la bautizó como Valentia, un nombre que no solo refleja la fortaleza de su pueblo, sino también la capacidad de sus habitantes para resistir los embates de la naturaleza y salir siempre adelante. Desde tiempos de la conquista romana, la ciudad ha sido un símbolo de lucha, resistencia y perseverancia. Los valencianos, al igual que sus antepasados, han aprendido a sobrevivir a las adversidades, a levantarse de las ruinas, porque en cada rincón de esta tierra late un espíritu inquebrantable.
Y yo, impotente ante la magnitud de este horror, quedé paralizado. El miedo me envolvió, como una niebla espesa que me ahogaba. Me sentía muerto en vida, incapaz de moverme, sin apetito, sin ganas de seguir. El dolor de la tragedia, tan cercano, tan real, me destrozaba por dentro. Y sin embargo, escribir fue lo único que pude hacer para intentar calmarme, para encontrar algún vestigio de cordura en medio del caos. Las lágrimas caían sin control, pero mis manos no dejaron de escribir hasta que esta obra estuvo concluida. Cada palabra fue un intento de exorcizar la tristeza, de dar forma a un dolor tan profundo que no encontraba consuelo.
Como autor de “Blasco Ibáñez desvelado”, ya había estudiado en detalle eventos históricos, incluyendo la devastadora riada de 1864, una de las primeras documentadas en la Ribera Alta, cuando el río Júcar desbordó y causó graves daños en localidades como Alzira. Esta inundación fue solo el inicio de una serie de tragedias: en 1879, la Riada de San Carlos golpeó nuevamente a la región, llevándose infraestructuras y cultivos. Los desbordamientos continuaron en 1922 y 1926, dejando una marca de destrucción y afectando tanto las tierras agrícolas como las zonas urbanas.
Más adelante, en 1957, la famosa riada de Valencia causó una catástrofe regional, afectando extensamente también a Alzira. Años después, en 1982, la rotura del pantano de Tous provocó otra gran inundación en Alzira, “la pantanada”, que dañó propiedades y trajo consigo enormes pérdidas. Finalmente, la riada de 1987 volvió a azotar la región. Recuerdo bien este episodio, ya que tuve la oportunidad de contribuir a restaurar la subestación de Alzira y devolver la electricidad a numerosos pueblos afectados por el apagón masivo en plena crisis, un esfuerzo que dejó una profunda huella en la comunidad.
En medio de los trabajos de recuperación en la subestación de Alzira tras la riada de 1987, los técnicos y operarios compartían relatos que reflejaban la magnitud de aquella tragedia. Uno de ellos, profundamente impactante, describía cómo el operador de la subestación, al ver el nivel del agua subir imparablemente, se vio obligado a abandonar el edificio a nado, ya entrada la noche. No era tarea fácil: el cuadro de mando, ubicado en un segundo piso a más de cinco metros de altura, había quedado cubierto por el agua. Sin el sistema de telemando, inoperativo en esa época, era necesario que el operador ejecutara manualmente todas las órdenes que llegaban desde el centro regional de control. La precariedad y las limitaciones tecnológicas hicieron de aquella noche una prueba de resistencia y de ingenio.
Durante el día, el agua fue invadiendo la subestación, y las líneas de 11 KV y 20 KV, incapaces de soportar el impacto, fueron las primeras en caer, literalmente explotando al contacto con el agua. Una a una, las líneas más potentes de 66 KV y 138 KV siguieron el mismo destino, incapaces de resistir. La política en aquel momento era no desconectar nada preventivamente, confiando en la infraestructura hasta que el agua alcanzara los niveles energizados, provocando así desconexiones incontroladas. La situación en el control local era crítica, y, como me contaron, el operador, viendo cómo el agua alcanzaba los sistemas eléctricos, no tuvo otra opción que salvar su vida nadando fuera del edificio desde el segundo piso.
Todavía recuerdo vívidamente los niveles del agua marcados en los azulejos de las escaleras de la torre anexa al edificio de control usado para distribuir el cableado. En ese espacio, un testimonio silencioso de las riadas del 82 y del 87 se mantenía grabado en esos azulejos, como un recordatorio de la fuerza destructiva del agua y de la resistencia de aquellos que lograron enfrentarla.
En Valencia, como ven, hemos sufrido en nuestras carnes muchas inundaciones, lo llevamos en el ADN, pero eso no quita para entender que estamos en el siglo XXI y que la tecnologia debería servir para intentar paliar los efectos de estas gotas frías cíclicas. Vemos sin embargo que se está utilizando para manipular el clima y así amplificar la creencia en las mentes de las personas que sufren estas tragedias en el renombrado “Cambio Climático”. Como parece que la cosa se enfría tuvieron que quitarle el antiguo nombre de “Calentamiento Global”, ¿se acuerdan?
Resulta terrible siquiera pensar en que existan psicopatas capaces de crear este tipo de eventos o por lo menos amplificarlos y gracias al denegamiento de ayuda empeorarlos hasta lograr sus objetivos criminales.
Decía el tuitero “Váitovek ha vuelto” que “lo de Valencia no es «incompetencia», «indiferencia», «vergüenza» o «indignante». Eso para el parvulario. Es un CRIMEN DE ESTADO MASIVO DE DENEGACIÓN DOLOSA DEL AUXILIO DEBIDO, prevaricación y homicidio y daños por dicha denegación dolosa.”
Ese martes por la tarde, con la inquietud del aviso de mi propia mujer, abrí la aplicación Windy y revisé el pronóstico de tormentas sobre la zona de Valencia. La alerta roja de la AEMET advertía lluvias torrenciales en la zona, pero el radar mostraba algo desconcertante: las nubes, en vez de descargar su furia sobre las áreas previstas, parecían caprichosas, desplazándose a través de la península sin afectar a Valencia o difuminandose al atravesar Alicante y Murcia, sin apenas precipitación. La gente, confiada, siguió con su rutina diaria, creyendo que la amenaza se desvanecía, que las alertas eran un eco vacío. Ya saben, como en el cuento de Pedro y el lobo. Solo unos pocos privilegiados, en su mayoría funcionarios avisados por el Estado, optaron por no asistir a sus trabajos.
Al avanzar el día, la calma era solo un espejismo. En casa notamos una humedad terrible y también la presencia en el aire de un polvo fino que opacó el brillo del suelo de terrazo. Mi esposa, preocupada, decidió hacer regresar a nuestra hija de una zona cercana a las posibles riadas, sin saber que, aunque la tormenta no llegara hasta nuestro hogar, la catástrofe ya se fraguaba en las montañas. Eran las cinco de la tarde cuando miré al horizonte y seguía sin llover en Valencia. Al poco llegó nuestra hija que totalmente ajena a nuestra preocupación volvía de comer con sus amigos muy cerca de uno de los puntos negros de la riada. Afortunadamente la Universidad había suspendido las clases.
En la aplicación del móvil noté una formación de nubes extrañas, casi inertes, alineadas como un ejército oscuro, se mantuvieron en línea mientras no paraba de entrar viento húmedo desde el Mediterráneo. Las nubes que estaban en la montaña se alimentaron gracias a esos vientos, que imparables, les proporcionarán la munición. Descargaban con una furia implacable, sin avanzar un milímetro, dejando caer más de 400 litros por metro cuadrado durante más de dos horas sobre la misma franja de terreno.
Todas esas nubes, atrapadas en un corredor invisible, que parecían desplegarse militarmente desde Teruel hasta Albacete, cayeron con precisión cruel sobre las montañas que alimentan el barranco del Poyo. La ironía del momento me arranca un amargo pensamiento: «Qué bien organizado ha tenido que estar el Poyo para hacer semejante desastre.» Pero ni siquiera el humor podía aliviar la angustia de esa noche.
Y, mientras tanto, ¿qué hacían nuestras instituciones? Aún resuena en mi mente el comunicado que lanzó la Confederación Hidrográfica del Júcar ese 4 de noviembre a la 1:41 de la tarde en Twitter, como si el silencio de las horas previas no fuera ya un grito ensordecedor.
“Datos disponibles proporcionados por la Confederación Hidrográfica del Júcar durante la DANA
• El organismo de gestión de la cuenca hidrográfica del Júcar no tiene entre sus competencias la emisión de alertas públicas por riesgo de crecidas y avenidas
• Las competencias de alertas a la población corresponden a los servicios de emergencias coordinados por las comunidades autónomas
Las confederaciones hidrográficas tienen entre sus competencias medir y proporcionar datos actualizados en dos instancias: datos de pluviometría y el nivel de los cauces, técnicamente calificado como «aforo». Entre sus competencias no está la de emitir las alertas públicas en materia hidrológica. Son las autoridades competentes en materia de protección civil las responsables de evaluar las posibles afecciones de ese riesgo fisico en la población y en el entorno, y, por tanto, de emitir los avisos que corresponda y adoptar las medidas de protección que consideren más adecuadas en cada caso.
Las confederaciones hidrográficas cuentan con una red automática de información hidrológica (SAIH) que permite monitorizar caudales permanentemente para que las autoridades de emergencias valoren la afección concreta sobre el territorio y determinen actuaciones para prevenir daños. Para realizar esta valoración cuentan también con datos meteorológicos de predicción proporcionados por la AEMET.
En el contexto de esta DANA, los servicios de medición de la Confederación Hidrográfica del Júcar proporcionaron los datos del nivel de los cauces de los ríos. En consecuencia, ante la primera crecida del Barranco del Poyo que se produjo en torno a las 12:30 horas del martes 29 de noviembre, el Centre de Coordinació d’Emergències de la Generalitat Valenciana emitió la alerta hidrológica. En esa alerta se advertía a la ciudadanía del peligro de acercarse a riberas y barrancos.
Este peligro venía precedido por una alerta roja de la AEMET emitida a las 7:31 horas de la mañana del martes.
En las siguientes horas, los datos reflejan una disminución progresiva del caudal del Barranco del Poyo:
12:07 h.264 m3/s
13:20 h. 120 m3/s
14:35 h. 55,86 m3/s
15:50 h. 28,70 m3/s
Estos datos no supusieron ninguna desactivación de la alerta emitida por el Centre de Coordinació d’Emergències de la Generalitat Valenciana. Son únicamente datos objetivos de medición de aforo.
A partir de las 17 horas se detecta un aumento brusco del caudal del Barranco del Poyo. A las 17:30 horas alcanza el mismo nivel de aforo que motívó la alerta emitida por el Centre de Coordinació d’Emergències de la Generalitat Valenciana del mediodía. Sin embargo, esta vez las autoridades autonómicas no emitieron una nueva alerta.
A las 18:55 el caudal alcanzó 2.282 m3/s, en ese momento la fuerza del agua, que venía reflejándose desde dos horas antes, acaba por arrastrar los sistemas de medición.
Las autoridades competentes contaron con la predicción meteorológica proporcionada por la AEMET y los datos de las consecuencias de esa predicción, es decir, el aumento del caudal en el Barranco del Poyo, especialmente peligrosas desde las 17 horas.”
Así es como nos tratan las instituciones, como si nuestras vidas y nuestro dolor fueran apenas un número en una gráfica. La Confederación Hidrográfica del Júcar parece haberse lavado las manos con increíble ligereza. A las 18:55, cuando el caudal alcanzó los 2832 m³/s, la fuerza del agua arrancó el sensor de medición, dejándonos sin datos en el momento más crítico. Pero, al parecer, esto no fue motivo de alarma para ellos. En su comparación histórica, mencionan con aparente tranquilidad que la riada de San Carlos de 1864 alcanzó 13,000 m³/s y la pantanada de 1982 tuvo un caudal de 8,500 m³/s. Por supuesto, nada de esto debía parecernos relevante o urgente.
Y luego, cuando el gobierno dio su aviso a las 20:11, horas después de que la situación ya fuera crítica, todos debíamos sentirnos agradecidos. Pero aún hay más. En su comunicado oficial en Twitter, adjuntaron una gráfica donde el eje de ordenadas estaba escalado en 200 m³/s, un error de proporciones grotescas. ¿Cómo reaccionaron al descubrir el fallo? Lo lamentaron y lo corrigieron, como si un cero de más o de menos, o un cambio en el orden de magnitud, fuera algo sin importancia.
Yo, un simple FP2, detecté el peligro mucho antes, cuando a las cinco de la tarde el cielo se llenó de nubes y el torrente de lluvia empezó a caer sin piedad en las montañas que alimentan al barranco del Poyo. Llamé a mi familia, porque así es como las familias se cuidan. ¿No es eso lo que se supone que deben hacer también el Estado y las instituciones?
Esto no ha sido un accidente de la madre naturaleza, ni ha sido provocado por los pedos de las vacas o los escapes de nuestros vehículos…esto tiene toda la pinta de ser premeditado para causar el máximo daño.
El barranco de El Poyo está catalogado oficialmente como Área de Alto Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSI), y no sin motivo: ha provocado inundaciones 99 veces en el pasado, la última en 2015. ¿Acaso no hay nadie al mando cuando sabemos que este cauce tiene un historial tan devastador? En una tormenta de proporciones anunciadas desde hacía días, con el cambio climático como telón de fondo, ¿no había nadie vigilando que el caudal del barranco no se desbordara por centésima vez?
¿Será posible que los funcionarios consideren que su deber termina con el envío de un simple correo electrónico ante una inminente catástrofe? Ese barro llegó a un kilómetro de mi hogar; la zona cero se encuentra a solo cuatro. El barranco de El Poyo amenaza un territorio que cubre municipios enteros: Alaquàs, Albal, Aldaia, Alfafar, Benaguasil, Benetússer, Bugarra, Catarroja, Cheste, Chiva, Gestalgar, Llocnou de la Corona, Manises, Massanassa, Mislata, Paiporta, Paterna, Pedralba, Picanya, Quart de Poblet, Riba-Roja de Túria, Sedaví, Silla, Solla. Seguro que les sonaran algunos de ellos por salir por TV. Por ver a algunas estrellas televisivas que se han puesto traje negro de fiesta con brillos para meterles a vds en la dinámica del terror y la pena. Mis lágrimas ya se han agotado, y ahora solo quiero exigir respuestas, responsabilidades.
La cifra total de habitantes de estas poblaciones ronda los 455,850. ¿Acaso a nadie se le ocurrió advertir a medio millón de personas de la crecida incontrolable, sin diques de contención, sin embalses, con barrancos llenos de maleza y cañaverales acumulados y sin un plan de desagüe efectivo? Esta es la advertencia que recibimos el 29 de octubre a las 18:43: «Para su conocimiento, la crecida está siendo muy rápida.» Un mensaje tan sencillo como insuficiente. Parecía faltarles un “buecencia” al final.
Ya no hay marcha atrás. Las vidas perdidas y los daños materiales son inmensos e inevitables. Pero alguien tiene que responder, alguien debe asumir la culpa, no solo por lo que pasó, sino también por lo que pretenden que vuelva a ocurrir.
Mucho nos tememos que todo esto, la desidia, la negación de auxilio e incluso nos atrevemos a decir que la ejecución mediante geoingeniería para potenciar las lluvias es parte de un plan para llevar a cabo los objetivos de esa mal llamada élite. Élite psicopatocratica de la que venimos hablando en este libro, los Illuminati o como demonios quieran ellos llamarse.
Tienen un plan e intentarán obligarnos a aceptarlo. Los confinamientos climáticos ya están aqui y también las “vacunas obligatorias” debido a ese abandono institucional que busca enfermar a los valencianos o por lo menos convencerles de que están enfermos. Los montones de basura que hay en las calles desde el primer dia donde se mezclan residuos biológicos, químicos y barro son el caldo de cultivo idóneo para ello. Mas de una semana más tarde siguen allí y vemos a todas las cadenas de Tv hacer que sus reporteros, no las super estrellas televisivas, esas no, que los reporteros se calcen un bozal. Todo el que quiera salir por TV debe llevar su bozal bien apretado.
Dios no ha abandonado a los valencianos; que no teman a ninguna pandemia de tétanos, cólera o tifus. El Sol volverá a salir y alumbrará el camino de regreso a la vida, como lo ha hecho siempre después de la tormenta. Pero esta vez, el agua no se ha llevado solo nuestras cosechas ni nuestras posesiones: se ha llevado la paz de nuestros hogares y el esfuerzo de generaciones. Las mismas cañas y barro que Blasco Ibáñez describió en “Cañas y Barro” como materiales humildes, con los que se erguían las barracas que han sido el corazón de la vida valenciana, hoy han regresado en forma de desolación. Ya no son el refugio de los sueños de aquellos que trabajaban la tierra, sino que ahora, en un giro trágico, esas mismas cañas y barro han sido las armas de una naturaleza que, sin compasión, nos recuerda lo frágiles que somos. Cañas que antes eran pared, y barro que antes era suelo, hoy se han convertido en símbolos de la pérdida, de un amor arrancado por la furia de un agua implacable que arrasó sin piedad.
No olvidemos, sin embargo, que la luz de la mañana disipará las sombras, y Valencia volverá a ponerse de pie, como lo ha hecho siempre. El barro secará, las cañas se retirarán, pero el amor por esta tierra, ese, no se lo llevará jamás ninguna tormenta.
Ramón Valero, escrito el 7 de noviembre de 2024.
Hola a todos, por fin mi primer libro a visto la luz…no ha podido ser con la portada que quería por temas de copyright pero lo importante es que ya está con todos nosotros. Puedes comprarlo en Amazon pinchando sobre la imagen o clicando aqui. Ya sabéis por los duros momentos económicos que estoy pasando para pagar mi defensa en el caso Bar España. Por eso os pido que el que pueda me ayude comprando el libro, aportando en la cuenta de Bizum, en la cuenta corriente que aparece aqui abajo o en mi página de crowfundind que está parada desde hace mucho tiempo. No os pediria nada si no fuese estrictamente necesario. Os agradezco de corazón todas vuestras aportaciones y se que muchos de vosotros no estáis precisamente «para tirar cohetes», así que os agradeceria que por lo menos valoreis el libro en Amazon. Un fuerte abrazo.
Follow @tecn_preocupado Hola a todos, por fin mi primer libro a visto la luz…no ha podido ser con la portada que quería por temas de copyright pero lo importante es que ya está con todos nosotros. Puedes comprarlo en Amazon pinchando sobre la imagen o clicando aqui. Ya sabéis por los duros momentos económicos que estoy pasando para pagar mi defensa en el caso Bar España. Por eso os pido que el que pueda me ayude comprando el libro, aportando en la cuenta de Bizum, en la cuenta corriente que aparece aqui abajo o en mi página de crowfundind que está parada desde hace mucho tiempo. No os pediria nada si no fuese estrictamente necesario. Os agradezco de corazón todas vuestras aportaciones y se que muchos de vosotros no estáis precisamente «para tirar cohetes», así que os agradeceria que por lo menos valoreis el libro en Amazon. Un fuerte abrazo.